Búsqueda

1 jul. 2014

Demasiado mundo interior

    Tomamos nuestra percepción subjetiva (cada cual la suya) demasiado en serio; como si lo que pensamos acerca del mundo y de los demás existiera “sustancialmente/objetivamente” ahí fuera. Una de las principales funciones de zazen es inducirnos el insight de que lo subjetivo personal -lo que vivenciamos- no es más que una interpretación egótica de los hechos, no una realidad independiente de nosotros. En un sentido metafísico, al reconocer a través de zazen que lo que "yo" vivencio del mundo (con toda esa amalgama de percepciones subjetivas) "yo" lo creo, terminamos, entonces, comprendiendo que el mundo es Vacuidad -no tiene un sentido concreto- y cobra sentido (egótico) cuando el programa mental aprendido, por así decirlo, lo toca, lazando sobre él una red discriminatoria personal. Las consecuencias de esta comprensión íntima acerca de que ningún significado existe ahí fuera independientemente de , de que en última instancia "yo" creo el significado, son inmediatas, pues desde el primer momento, y como consecuencia de ésta, la lucha interior, generada por lo que pienso, deja de tener sentido. Reduciendo considerablemente la cantidad de actividad mental dedicada a, por decirlo de alguna manera, “nuestras cosas”. Nuestras cosas, entendidas como el conjunto de dimes y diretes y el conjunto de intereses egocéntricos de nuestro yo mental mediante los cuales, generalmente, nos relacionamos con los demás. Así, como consecuencia de la reducción de la actividad mental orientada en este sentido, establecemos un contacto más natural, más espontáneo y menos condicionado con el otro. Llegando, por último, a la comprensión de que demasiado mundo interior no es bueno, cuando de lo que se trata es de relacionarnos con el mundo y con los otros.

   Y es que demasiado mundo interior nos puede llevar, incluso, a fantasear otras vidas repletas de contenidos irrealizables, mantiéndonos, así, enchufados a nuestro Mátrix particular; demasiado mundo interior nos anestesia de la Realidad que nos envuelve y de la que formamos parte; demasiado mundo interior nos crea un caparazón de pensamientos, irrelevantes unos y fantasiosos otros, que fragmentan nuestro Ser en mil pedazos. Si nos pasamos nuestro Vida soñando, nuestra Vida la habremos vivido finalmente dormidos.

   Demasiado mundo interior es justo lo que un experimentado en la práctica de zazen nunca tendrá. Es por ello que los Maestros del Zen, dicen: “Cuando como, como; cuando ando, ando; cuando trabajo, trabajo…” Porque ellos no se enchufan a ningún Mátrix propio mientras viven su Vida real. Demasiado mundo interior es lo que un sincero y avanzado practicante de Zen nunca tendrá. En su lugar se entregará a la Luz de la Vacuidad de su Conciencia que no es distinta de la Luz de la Vacuidad del Mundo. Aquí, siempre Ahora, nada le sobra y nada le falta.