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14 sept 2014

Shamadi es lo más natural

   Existe un estado generalizado de leve neurosis colectiva socialmente aceptado, y la sociedad asume dicho estado como el estado normal o natural del ser humano. En este sentido, aquéllos a los que no les va bien de esta manera, que sienten que en este modo de ser y vivir el mundo algo falla, empiezan a buscar una solución a sus problemas de carácter existencial por lo que algunos se terminan encontrando con el Budismo y sus ideas en torno a la Iluminación o Despertar.

   Con frecuencia, a la gente que se asoma al Budismo en general, y al Zen en particular, e incluso a los practicantes duraderos, les parece que esto del estado del Ser Despierto o Shamadi es algo “sobrenatural” en donde uno se transforma en una suerte de super ser. Un estado especial más allá; casi no de este mundo.
Sin duda, esta concepción generalizada de Shamadi como algo sobrenatural es debida a lo anterior; es decir, a que se asume el estado de neurosis colectiva actual como un estado normal o natural del ser humano, por lo que la consecución de un estado existencial de plenitud se percibe, entonces, como algo extra-ordinario. Y se ve reforzada esta idea, además, por el a menudo desusado y esotérico estilo literario con que se escribieron los textos clásicos y por el modo en que se expresan algunos Maestros en la actualidad.

   Y lo cierto es que Shamadi no es un estado en el que hay que transformarse, sino un estado que hay que recuperar. Shamadi no es evolucionar hacia ningún ser superior, sino que es restablecer al ser natural que de manera "inconsciente" éramos en la tierna infancia, antes de que aprendiéramos cualquier cosa; el mismo ser inconsciente y natural que hay en los animales salvajes.
El mayor fin del Hombre es recuperar este Ser, esta vez haciéndolo "consciente de sí". Continúa estando aquí, oculto entre tanta broza mental vertida al cabo del día, velado por tantas emociones distorsionadas que son generadas por esta actividad mental que nos arrastra, aprisionado en los cuerpos entumecidos a causa de estas emociones desmedidas. Destierra todo esto y sólo quedará absoluta naturalidad.

   Expulsa de forma sincera todo esto y aquí, en la base, en la esencia, en la naturalidad más absoluta, está... La flor del Loto se abrirá... La Conciencia brillando como el diamante; como un espejo inmaculado todo lo refleja tal cual es y movido por el viento cósmico ningún reflejo atrapa, todo pasa.

1 jul 2014

Demasiado mundo interior

    Tomamos nuestra percepción subjetiva (cada cual la suya) demasiado en serio; como si lo que pensamos acerca del mundo y de los demás existiera “sustancialmente/objetivamente” ahí fuera. Una de las principales funciones de zazen es inducirnos el insight de que lo subjetivo personal -lo que vivenciamos- no es más que una interpretación egótica de los hechos, no una realidad independiente de nosotros. En un sentido metafísico, al reconocer a través de zazen que lo que "yo" vivencio del mundo (con toda esa amalgama de percepciones subjetivas) "yo" lo creo, terminamos, entonces, comprendiendo que el mundo es Vacuidad -no tiene un sentido concreto- y cobra sentido (egótico) cuando el programa mental aprendido, por así decirlo, lo toca, lazando sobre él una red discriminatoria personal. Las consecuencias de esta comprensión íntima acerca de que ningún significado existe ahí fuera independientemente de , de que en última instancia "yo" creo el significado, son inmediatas, pues desde el primer momento, y como consecuencia de ésta, la lucha interior, generada por lo que pienso, deja de tener sentido. Reduciendo considerablemente la cantidad de actividad mental dedicada a, por decirlo de alguna manera, “nuestras cosas”. Nuestras cosas, entendidas como el conjunto de dimes y diretes y el conjunto de intereses egocéntricos de nuestro yo mental mediante los cuales, generalmente, nos relacionamos con los demás. Así, como consecuencia de la reducción de la actividad mental orientada en este sentido, establecemos un contacto más natural, más espontáneo y menos condicionado con el otro. Llegando, por último, a la comprensión de que demasiado mundo interior no es bueno, cuando de lo que se trata es de relacionarnos con el mundo y con los otros.

   Y es que demasiado mundo interior nos puede llevar, incluso, a fantasear otras vidas repletas de contenidos irrealizables, mantiéndonos, así, enchufados a nuestro Mátrix particular; demasiado mundo interior nos anestesia de la Realidad que nos envuelve y de la que formamos parte; demasiado mundo interior nos crea un caparazón de pensamientos, irrelevantes unos y fantasiosos otros, que fragmentan nuestro Ser en mil pedazos. Si nos pasamos nuestro Vida soñando, nuestra Vida la habremos vivido finalmente dormidos.

   Demasiado mundo interior es justo lo que un experimentado en la práctica de zazen nunca tendrá. Es por ello que los Maestros del Zen, dicen: “Cuando como, como; cuando ando, ando; cuando trabajo, trabajo…” Porque ellos no se enchufan a ningún Mátrix propio mientras viven su Vida real. Demasiado mundo interior es lo que un sincero y avanzado practicante de Zen nunca tendrá. En su lugar se entregará a la Luz de la Vacuidad de su Conciencia que no es distinta de la Luz de la Vacuidad del Mundo. Aquí, siempre Ahora, nada le sobra y nada le falta.

4 feb 2014

Objetividad es "subjetividad colectiva consensuada"

  “Tomar las cosas demasiado en serio, como si existieran substancial o permanentemente, está considerado una herejía -en el Zen-” (Shunryu Suzuki).

  Pero esto sólo se comprende íntimamente, vivencialmente, una vez se ha realizado shamadi. Pues shamadi es la experiencia del Vacío (o ausencia de substancia); es la experiencia de la comprensión “íntima” de que el significado de las cosas no está realmente ahí fuera adherido a ellas, sino que éste se lo imprimimos nosotros “mentalmente / intelectualmente”; la comprensión íntima de que ni tan siquiera las cosas están ahí como “cosas”… 

  Primero objetivamos o nominamos -creamos la “idea del objeto” (la cosa) en nuestra mente colectiva-; esto es la “objetividad”. Y luego subjetivamos o adjetivamos -coloreando cada cual a su manera dicha idea, confiriéndole atributos personales-; esto es la “subjetividad”.
En realidad, ambas, tanto objetividad como subjetividad, podrían considerarse “subjetividad” en tanto que ambas son en esencia operaciones mentales; con la salvedad de que la objetividad sería una especie de “subjetividad colectiva consensuada” mientras que lo que comúnmente se entiende por subjetividad, sería una “subjetividad individual y propia”.

   Obviamente, hay una especie de sustrato absoluto ahí fuera, pero lo que sabemos de Ello es sólo “interpretación mental” (mítica o racional) de ese Ello. Ello innominado que es no diferente de Shamadi, que es no diferente de Yo, que es no diferente de Ahora; que es Subjetividad Absoluta que emana de la Gran Mente o no-mente, distinta, por tanto, a las subjetividades relativas (como objetividad y subjetividad convencionales) que emanan de la mente ordinaria… Subjetividad Absoluta que es Conciencia Pura por todas partes, a modo de  Luz Viva que todo lo penetra.

26 ene 2014

Shamadi

  Shamadi es no diferente de zazen; shamadi es no diferente de andar; shamadi es no diferente de mear; shamadi es no diferente de comer;...
 
  En el Zen se dice: “Cuando como, como; cuando meo, meo;...”. Pero hay que entender esto correctamente, pues no se trata de simplemente estar atento a lo que se hace; éste no es el fin último de esta práctica de la “atención en la acción” (o samu) , sino que es el principio, es el método, la práctica, para finalmente, ahora sí, como si de un súbito salto cuántico se tratara, “vivenciar la acción con el cuerpo entero”, como penetrando dicha acción a cada célula, siendo Yo no “el que hace” sino “la acción misma”. Y entonces es cuando se realiza que shamadi es no diferente de zazen; shamadi es no diferente de andar; shamadi es no diferente de mear; shamadi es no diferente de comer;...
 
  Cuando esto es, ya estamos anclados en el AHORA, y re-conocemos que AHORA es no diferente de YO; y entonces ya estamos anclados en el YO/AHORA, y re-conocemos que YO/AHORA es no diferente del MUNDO; y entonces ya estamos anclados en el YO/AHORA/MUNDO; y el Universo entero se ve a sí mismo a través de cada Despierto... Entonces el samsara se transforma en el nirvana y el mundo en la Tierra Pura en donde residen los Budas.

12 dic 2013

La experiencia anterior al pensamiento

  En el título de la anterior entrada me preguntaba cómo explicar a alguien de forma precisa lo que es el Zen. Encontré que es difícil expresar con palabras exactas la experiencia en la que deriva esta sublime práctica. Si bien me parece que podríamos, de alguna manera, sugerir lo que dicha experiencia es; como acariciándola con las palabras sin poder jamás atraparla mediante ellas.
  
  Se podría, entonces, definir el Zen como un método cuya práctica continuada deriva en el estado de claridad mental (… si no es así, algo en nuestra ejecución está fallando).
Esta claridad mental que se sustenta en la práctica continuada de zazen es una experiencia anterior al pensamiento; y, por ser ésta una experiencia más acá del pensamiento es, además, una experiencia de ecuanimidad o, dicho de otra manera, de ausencia de puntos de vista. Puntos de vista (operaciones mentales, en definitiva) que desde este "más acá del pensamiento" se reconocen como tremendamente parciales; todos ellos sin excepción. Así, se termina experimentando que todo punto de vista, toda opinión... toda personalidad, en definitiva, sobre la que se sustentan todos los puntos de vista y opiniones, es una construcción intelectual/emocional de naturaleza onírica que trata de aportar un significado egótico a nuestra experiencia de Vida. Y digo de naturaleza onírica queriendo expresar así que los significados que le damos a los eventos no están realmente ahí fuera. Este significado egótico que damos a la experiencia de vivir es lo que en el Budismo se denomina Maya o ilusión.
Y, sin embargo, cuando uno se desnuda de todo punto de vista, de toda opinión, de cualquier creencia asumida, no queda un yo en medio del desorden y el caos, sino que queda lo que siempre somos aunque no nos demos cuenta; un Yo que es Clara Luz y Amor sin causa.

  Podrían darse otras definiciones de lo que es el Zen que fuesen distintas a ésta y, sin embargo, podrían continuar siendo válidas, aunque nunca precisas… Pero ésta es la que ha surgido en este instante que no cesa…

20 nov 2013

Y, ¿qué es Zen, me preguntas? Mi mente no lo sabe

  Veo a Hombres que diciendo practicar Zen se pierden en la literalidad de las palabras. Tratando de comprender los textos clásicos como quien trata de comprender la física cuántica. Devanándose los sesos. Sacando conclusiones. Elaborando filosofías. Asumiéndolas como dogmas... Para, finalmente, decirse con secreto orgullo: “yo he comprendido”.

  El zazen que no induce el vaciado lúcido de toda “idea” no es Zen. Los textos de los Maestros no son Zen, sino sólo indicadores que apuntan hacia la experiencia del Zen….. ese instante que no cesa; océano de luz no-usada… Yo soy eso… siempre el mismo; siempre nuevo… sin esfuerzo todo se realiza….. ¿cómo comprender esto? ¿cómo representar con la mente  lo que no es de la mente?

  En relación al modo en que estos pseudopracticantes abordan los textos escritos por los Maestros del Zen bien valdría decir que son, apelando a un dicho común en esta doctrina, como aquéllos que se quedan absortos mirando al dedo cuando el maestro les señala a la luna.

24 oct 2013

El Vacío budista no es "total ausencia", sino "ausencia de cosa concreta"

  Todas las formas son visibles y sin embargo vacías; todos los sonidos son audibles y sin embargo vacíos; todas las texturas son palpables y sin embargo vacías; todos los sabores se paladean y sin embargo son vacíos… Todos los fenómenos son vacíos.

  Vacío (en el sentido budista) es una manera de “expresar en palabras” la impresión o percepción subjetiva que generan los estímulos sensoriales cuando sobre ellos no se elabora una “idea” o se hace una “reflexión”.